octubre 16, 2021

Librexpresión

La libertad comienza cuando termina el silencio

Asesinado en Oaxaca el alcalde Leobardo Ramos Lázaro

La violencia se ha cobrado la vida de otro alcalde en México. Leobardo Ramos Lázaro, edil de Chahuites, una pequeña comunidad en el Istmo de Tehuantepec (Oaxaca), ha muerto acribillado este jueves mientras viajaba en su camioneta, ha confirmado la Fiscalía estatal. El asesinato se da en pleno año electoral y a tres meses de que empiecen las campañas políticas para elegir 153 presidentes municipales en el Estado.

El asesinato se produjo por la mañana mientras Ramos Lázaro circulaba en el barrio de San Antonio, una localidad de Chahuites, y un grupo de hombres armados abrió fuego contra su vehículo, de acuerdo con los primeros testimonios, citados por la agencia Cuadratin. Los vecinos del lugar identificaron a la víctima, que quedó tendida al interior de la camioneta sin signos vitales cuando llegaron los paramédicos, según el diario El Imparcial de Oaxaca. El Gobierno y la Fiscalía de Oaxaca han señalado que se realizan diligencias para esclarecer los hechos, pero no han dado detalles sobre lo sucedido.

Ramos Lázaro se presentaba como abogado, activista social y comerciante de frutas exóticas, y participó en tres elecciones locales antes de convertirse en alcalde por primera vez en 2015. La primera vez obtuvo solo 28 votos en 2005 y en la tercera ganó más de 3.000 sufragios a su favor, afirmaba en un video promocional. El ascenso de Ramos Lázaro en Chahuites, que colinda con el Estado de Chiapas y está a unos 300 kilómetros de la frontera con Guatemala, estuvo marcado por un fuerte discurso xenófobo y la promesa de cerrar un albergue de inmigrantes, a quienes achacaba la inseguridad en el municipio.

El triunfo de Ramos Lázaro, que fue abanderado por la coalición de Movimiento Ciudadano, el Partido de la Revolución Democrática y el Partido Acción Nacional, llamó la atención de medios nacionales e internacionales. “¿El Donald Trump oaxaqueño? Fue una sorpresa cuando los corresponsales de Telemundo y Televisa, así como otras televisoras, arribaron hoy a nuestro pueblo”, escribió en sus redes sociales en 2017. “Yo jamás discriminaría a un ser humano cualquiera que sea su origen”, explicó, aunque dijo también que los habitantes estaban hartos del “vandalismo” y de que los inmigrantes entraran “drogados” a sus viviendas. “Voy a realizar la voluntad del pueblo”, remató. La clausura del albergue en los primeros meses de su mandato lo confrontó con el padre Alejandro Solalinde, activista a favor de los derechos de los migrantes, quien lo comparó con el entonces presidente de Estados Unidos.

“Me dicen mis fuentes que el alcalde pedorro de aquí de Chahuites llegó pobre, sin una casa y que ya tiene tres”, dijo el diputado federal, Gerardo Fernández Noroña, en un video divulgado en redes sociales apenas esta semana. Fernández Noroña, del Partido del Trabajo, acusó a Ramos Lázaro, que se reeligió en 2018, de “violento y corrupto” y preguntó a los habitantes del municipio: “¿Cuántos huevos tiene el alcalde?”.

El asesinato se da casi un año después del homicidio del activista Modesto Valdivia, que había denunciado a Ramos Lázaro por enriquecimiento ilícito y corrupción. Valdivia se había reunido, informan medios locales, con la Unidad de Inteligencia Financiera para entregar un expediente con los supuestos malos manejos del presidente municipal. “Estoy preparado para todo; no me importa que me maten”, dijo el activista en una de sus últimas entrevistas, según NVI Noticias.

“2020, un año de trabajo, de alegrías y tristezas, de conocimiento y aprendizaje de la vida, de las personas”, escribió el alcalde el pasado 1 de enero. Ramos Lázaro visitó el pasado lunes un ejido y todavía tuvo actos públicos esta semana.

En los últimos dos años han sido asesinados otros tres alcaldes en Oaxaca, más que en cualquier otro Estado del país, de acuerdo con seguimientos periodísticos. Alejandro Aparicio, de Tlaxiaco, fue muerto a tiros; Carmela Parral, de San José Estancia Grande, fue asesinada tras una emboscada, y Arturo García, de San Felipe Jalapa, fue ejecutado. Todos fueron asesinados en 2019. En 2018, las últimas elecciones federales, se registraron 774 agresiones contra políticos, según la consultora Etellekt y fueron asesinados 48 candidatos y precandidatos, de acuerdo con un informe del Senado.