octubre 25, 2021

Librexpresión

La libertad comienza cuando termina el silencio

Trump debe presentar respuesta formal a acusación de juicio político

El segundo juicio político al expresidente estadunidense Donald Trump toma forma esta semana, mientras los demócratas esbozan su caso y el republicano busca preparar una defensa en medio de la desorganización de su equipo legal.

Trump debe presentar una respuesta a la acusación de destitución el martes, pero reemplazó a su principal asesor legal durante el fin de semana.

Su nuevo equipo, dirigido por los abogados David Schoen y Bruce Castor, tendrá poco más de una semana para prepararse antes del inicio del juicio el 9 de febrero.

Aun así, los demócratas que buscan su condena por un cargo de «incitación a la insurrección» enfrentan una ardua tarea.

Deben convencer a al menos 17 de los 50 republicanos del Senado de que Trump es culpable de incitar a sus seguidores a atacar el Capitolio el 6 de enero en un intento infructuoso de impedir que el Congreso certificara la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones de noviembre. Cinco personas murieron en el episodio.

Trump dejó el cargo el 20 de enero, por lo que una condena tendría poco impacto práctico. Pero podría despejar el camino para una votación que le impida ocupar cargos públicos en el futuro.

Los demócratas de la Cámara de Representantes presentarán un informe previo al juicio en el que expondrán sus argumentos contra Trump.

También deben indicar tan pronto como el martes si planean llamar a testigos a declarar.

La respuesta de Trump a la acusación probablemente indicará si seguirá argumentando sin fundamento que perdió las elecciones debido a un fraude electoral generalizado. Numerosos tribunales federales y estatales han rechazado esas afirmaciones.

Tras los disturbios en el Capitolio, los republicanos se debatieron sobre cómo responder al papel de Trump y a su incapacidad para intentar sofocar la violencia mientras se desarrollaba.

La mayoría de los senadores republicanos se alinean contra la condena.

Aunque pocos defienden sus acciones, muchos argumentan que el Congreso no tiene el poder de impugnar a un expresidente.

También señalan que otro juicio perjudicará los esfuerzos por unificar el país en la era post-Trump.