abril 23, 2021

Librexpresión

La libertad comienza cuando termina el silencio

Madrid paralizado, en situación crítica por el temporal Filomena

Madrid amaneció este sábado en una situación crítica por el temporal Filomena. El caos era absoluto. Una ciudad, una comunidad autónoma, inmovilizadas. María, en San Blas, de parto en su domicilio sin poder recibir asistencia: las ambulancias no llegan a ningún sitio porque no se pueden mover, aunque una buena parte de ellas cuenten con cadenas, pero la gruesa capa de nieve impide su desplazamiento. La mujer ha recurrido a los bomberos, que están solicitando voluntarios entre ellos mismos, de cualquier turno, el “que por la ubicación de su domicilio y circunstancias personales, pueda desplazarse a su parque en transporte público seguro”, dice la nota interna. Pero hay algo más: “No hay cadenas y los neumáticos que piensan que valen para nieve, no valen”, dice un bombero. Resultado, un coche de bomberos auxiliado por viandantes para poder moverse; otro vehículo, atascado frente a la Puerta de Toledo. “Estamos yendo a las intervenciones con las furgonetas”.

No hay vehículos por la ciudad. No hay desplazamiento viario. Solo bajo la superficie funciona el metro, y no todas las líneas. Pero algunas situaciones son chocantes. De la estación de La Latina sale un ciudadano con sus esquíes, los monta y se desplaza por la calle esquiando. Caminar por la calle es incómodo, con casi metro de nieve bajo los pies, pero, además, es peligroso: algunas vías están repletas de ramas caídas. “Caminaba por la calle”, recuerda Laura, “y escuché un crujido a mis espaldas”. Una rama se desplomó en la acera. Hay dos millones de árboles en la capital que, en un día como este sábado, se han convertido en una amenaza. Una madre le pregunta a su hija “¿Pero, esto cómo ha podido suceder?”. “Es el cambio climático, mamá?

El colapso en los hospitales es absoluto. El viernes por la noche, en el hospital de La Paz habilitaron el gimnasio para que decenas de sanitarios pudieran dormir esa noche, aquellos que no podían llegar a casa. Pero el problema, el sábado por la mañana, es que quienes pudieron regresar a sus domicilios no pueden acudir al hospital. O no pueden llegar buena parte de los del turno del día. Hay plantas y departamentos totalmente desasistidos. Las llamadas a voluntarios de cualquier turno, para reclutar enfermeros o médicos, son constantes. A media mañana, resultaba imposible conocer cuál era el estado operativo de los hospitales de Madrid.